
Madrid es una ciudad instantánea. Madrid es una ciudad llena de luces.
Desde amarillas hasta rojas, pasando por los diferentes fractales que generan y, de vez en cuando, una luna paradisiaca. Esta ciudad no se enciende ni se apaga. Su luminiscencia es constante, ya sea por el trabajo forzado de las farolas, por la gran flota automovilística que habita la ciudad o por el Homo Luminiscentis.
El Homo Luminiscentis es una evolución del Homo Sapiens. Se caracteriza por llevar una prótesis que brilla. Esta prótesis ha cambiado su forma de vida. Todos los seres vivos que pertenecen a este eslabón evolutivo se han convertido en fotógrafos y camarógrafos de la Ciudad Instantánea.
El Homo Luminiscentis sigue siendo bípedo pero no camina de forma erguida. A la altura de sus hombros comienza una curvatura hacia su parte frontal debido que marcha mirando hacia su mano. El Homo Luminiscentis ha perdido el sentido de la orientación, para ir a comprar el pan necesita del sistema de posición global que aparece en su prótesis.
Este homo también ha dilapidado parte de su conocimiento abstracto, en especial el matemático. El Homo Luminiscentis ya no sabe contar monedas, ya no usa billetes. El Homo Luminiscentis paga el pan a través de su prótesis, de esta forma evita el tener que hacer cualquier cálculo matemático.
El Homo Luminiscentis ha mejorando evolutivamente en la capacidad de relación social con sus iguales. Ya no tiene que mirarles a los ojos para comunicarse. Le basta con crearse un perfil en redes sociales. Gracias a esto su círculo social no se limitará exclusivamente a las personas que haya conocido en persona. Su círculo social será globalizado. El Homo Luminiscentis es un homo global. Es un homo interconectado sin tener la necesidad de canjear emoción ni información. Simplemente se conecta.
El Homo Luminiscentis es una luciérnaga contemporanea. Necesita del destello para vivir. Necesita del brillo para relacionarse. Necesita una prótesis para vivir. El Homo Luminiscentis es el primer eslabón evolutivo que requiere de un postizo. Una prótesis brillosa, interconectada y global.
Las fuentes que estudien a este Homo Luminiscentis no serán escritas. Estas fuentes brillarán en pantallas. Estas fuentes serán imágenes en movimiento. Los historiadores ya no podrán emitir queja sobre la falta de documentación primaria, ahora su problema recalará en el filtrado de la misma.
El Homo Luminiscentis es una distopía real.
Las tiendas de prótesis ya no venden piernas, manos o tacatacas.
Los comercios de prótesis te hacen un plan a tres años para que tengas la nueva prótesis 17.
No es como sales,
Es como eres.
Cada vez más fino,
Cada vez más tú.
Cada vez más:
Luciérnaga.